Entrevistas — 14 agosto, 2016 at 10:19 am

Un cuestionario para tres escritores argentinos: Borges

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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

  1. ¿Hubo un momento en que descubrió su vocación de escritor? ¿Cómo y cuándo empezó a escribir?

En mi familia había una tradición literaria. Juan Crisóstomo Lafinur es tío bisabuelo mío, y por parte de mi abuela materna desciendo de ingleses, todos muy cultos y grandes lectores. Mi padre publicó algunos sonetos en la revista Nosotros y escribió también algunos libros que no se publicaron. Entonces en mi casa se decidió que yo realizara lo que mi padre no había hecho, y en casa fui educado para ser escritor. Me dijeron que no me apurara a publicar, pero que fuera escribiendo, y cuando tuviera un libro terminado se publicaría. Así fue. Siempre se entendió que yo iba a ser escritor. Tuve mucha suerte. No me pasó como a otros que han tenido que luchar para que lo dejaran escribir. Cuando terminé mi primer libro me dieron el dinero para editarlo, y así apareció en 1923 Fervor de Buenos Aires.

  1. ¿De qué modo influyeron en esa vocación las aptitudes personales y cómo las circunstancias y el medio?

En cuanto a lo personal, influyó en mi vocación de escritor, un tema mío de entonces, y que no ha dejado de serlo nunca: Buenos Aires. Sí, Buenos Aires y sus barrios lejanos. Cuando éramos chicos vivíamos en Palermo, donde también vivía Evaristo Carriego, a quien conocí. Después nos fuimos a Europa donde vivimos mucho tiempo y entonces sentí la nostalgia de Buenos Aires. De haber vivido aquí no la hubiera sentido. Durante esos años, allá, leía a Estanislao del Campo, a Hernández. Entonces me sentí muy porteño. Si hubiera estado aquí no tendría por qué haberme pasado.

  1. ¿Considera usted que escribir sea una vocación social? ¿Le importa el diálogo con el lector?

Sí, yo creo que sí, es una vocación social. No quiero decir que haya que enseñar, pero sí decir algo a los demás. Hay escritores que se olvidan de que los leen, por eso son oscuros. La claridad es una cortesía para el lector. Hay que evitar lo que incomoda al lector. En poesía podrá haber una oscuridad lógica en cuanto esa poesía es subjetiva, pero siempre conviene ser claro.

  1. ¿Al escribir, cómo encara su quehacer literario? ¿Cómo un modo de expresarse, como una comunicación o como una realización creadora?

No creo que la expresión, la comunicación o la creación se excluyan. Cuando escribo un cuento, un poema o una prosa breve es porque se me imponen y entonces debo escribirlos. Como ahora veo muy poco, no puedo escribir mis borradores, entonces al no ver, voy por la calle, o en el subterráneo, haciendo borradores mentales. Después son borradores orales y así dicto y escribo.

  1. ¿Cuáles fueron y cuáles son para usted los autores fundamentales y las lecturas decisivas? Si con respecto a su obra se puede hablar de fuentes e influencias ¿cuáles son?

Querría mencionar a cuatro o cinco autores muy dispares y hasta de distinto valor. En primer término a Schopenhauer, a quien he leído y releído, siempre en alemán. Me gustaría hablar de Bernard Shaw y me gustaría hablar… ¿a ver?… de Chesterton también, y me gustaría hablar de Flaubert. Y entre los escritores argentinos, de Groussac y Lugones. Y de dos amigos míos que influyeron en mí. Uno es Cansinos Assens, un judeoespañol. Vive Todavía, pero hace tiempo que no sé de él. Y el otro a quien quiero recordar, no tanto por su obra, sino por el diálogo con él, es Macedonio Fernández. Todos ellos muy distintos, que seguramente no estarían de acuerdo y discutirían, pero quiero recordarlos así. También querría agregar que aunque he conocido a mucha gente eminente, a Ortega, a Keyserling, al mismo Lugones, ninguno de ellos me impresionó como Macedonio Fernández.

  1. ¿Cómo elabora los datos tomados de la realidad? ¿Cómo adecua lo imaginado, creado o vivido, transformándolo en existencia literaria, en criatura artística, por medio de la palabra escrita?

Dejo que todo se haga solo. Nunca escribo sobre experiencias muy recientes. Intervengo poco y dejo que todo se haga por sí solo.

  1. ¿En qué género literario se halla más a gusto? ¿Cuál es, entre sus obras, la que usted prefiere?

Desde luego escribiendo cuentos. Prefiero El Aleph y Ficciones. Este año obtuvieron el Premio Nacional, y creo que el jurado los eligió bien, porque nunca he sido del todo poeta y la crítica también es algo accidental en mi obra. Unos pocos poemas míos me conforman y no quisiera que me juzgaran por los poemas. La poesía para mí ha sido siempre una aventura. Quiero que me juzguen por los cuentos fantásticos.

Y aunque esto esté fuera del cuestionario, quisiera agregar algo más. Decir mi satisfacción grande, por haber sido nombrado titular de la cátedra de Literatura Inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras. Siempre fui un gran lector de los escritores ingleses y ahora, así, puedo comunicar a los demás lo que he leído.

 

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En Textos recobrados, Jorge Luis Borges. Random House Mondadori, Barcelona, 2011.

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