Artículos, La casa — 4 agosto, 2016 at 3:19 pm

Las artes plásticas se han venido a menos

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Foto: Yda Ponce / Cementerio de Ollachea (Carabaya), 2016

Las artes plásticas se han venido a menos. Eso es innegable. Por doquier, tanto en las grandes ciudades como en las pequeñas, se registran innumerables vestigios de ello: a través de exposiciones, ceremonias de reconocimiento, muestras diversas, etc. Allí, donde campea la faramalla social, se pueden ver cuadros, fotografías, entre otras formas de expresión, que denostan y rebajan el estándar artístico precedente.

Por ejemplo en la fotografía, en la región Puno: donde había trabajo excelso y reivindicante (es una forma de decirlo) por parte del genial Martín Chambi, merced a su originalidad y pericia, agudeza y consciencia, hoy destacan trabajos penosos, que captan lo intrascendente, lo ya expuesto, lo consabido, a través de matices y técnicas que, con frecuencia, evidencian que hoy se hace instantáneas por el puro placer de poder hacerlas (perdón por la cacofonía) y “coger” el mote de artistas, en detrimento de sí mismos y del oficio en general.

Para probar esto, basta mencionar que las fotografías actuales son el resultado de poses elaboradas, de artilugios tecnológicos propios de los que hacen trampa, en donde lo mejor es una vista panorámica o una anciana vendiendo, en el suelo, artesanías o frutas; todo ello, desde luego, en blanco y negro o, en todo caso, con aditamentos de color que embellecen el producto, e incluso la forma, pero nunca el fondo. ¿Qué de especial tiene el lago Titicaca, de noche, con las luces de la ciudad en rededor? ¿Qué, un cementerio, unas tumbas, un camino? ¿O esa misma anciana, en grises, fotografiada de costado, ignorante de que es retratada? Ahí solo hay repetición, y mala, de los fotógrafos de antaño. Porque no se retrata la vejez para lamentarla, para exponerla en su decadencia, sino para ennoblecerla por los años que ha soportado la vida. Martín Chambi no retrataba a sus paisanos, verbigracia, para exponerlos sin más, sino para probar que estaban allí donde nadie había ido antes, o que ellos eran también parte del mundo floreciente a las tecnologías (puede que haya tenido intenciones más profundas, quién sabe).

 

Foto: Martín Chambi / Plaza de Armas del Cusco, 1925

Foto: Martín Chambi / Plaza de Armas del Cusco, 1925

Una fotografía, además, destaca como tal por el momento que retrata, no por la preparación que se le pone al objeto a retratar (más allá de que se constituye como un testimonio del tiempo que se va).

Así como en este arte plástico, los defectos en las demás son pronunciados, por lo que es triste y vergonzoso hacer alarde de una “oleada de artistas plásticos” en tal o cual ciudad. En consecuencia, volviendo a lo del principio, es innegable que las artes plásticas se han venido a menos.

2 Comments

  1. Ojo: La fotografía no es plástica del todo. Mucha fe.

  2. Otra cosa, lo que sucedió es que el tal Martin resultó un anulador y filicida.

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